El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha mantenido conversaciones telefónicas con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el líder opositor Edmundo González para respaldar una transición pacífica en el país. Estas llamadas se producen tras la intervención estadounidense que capturó a Nicolás Maduro y la liberación de cinco presos españoles. Sánchez busca mantener la influencia de España en el proceso, criticando la injerencia directa de Donald Trump.
El viernes 9 de enero de 2026, Pedro Sánchez consolidó su compromiso con la transición venezolana al hablar directamente con Delcy Rodríguez, nueva presidenta tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero, y con Edmundo González, exiliado en España y considerado ganador de las elecciones del 28 de julio de 2024, que el régimen chavista reclamó fraudulentamente.
Sánchez no había mantenido contactos previos con Maduro, a quien España no reconoce como legítimo. Las conversaciones, anunciadas por Sánchez en París el martes anterior, se enmarcan en la mediación española, facilitada por el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien ayudó a liberar a cinco presos políticos españoles el jueves: Andrés Martínez Adasme, José María Basoa, Miguel Moreno, Ernesto Gorbe y Rocío San Miguel. Estos llegaron a Madrid ese mismo viernes sin hacer declaraciones debido a restricciones, y se encuentran en buen estado físico, según el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.
En su llamada de 17 minutos con González, Sánchez transmitió el apoyo a una "transición pacífica, dialogada y democrática en Venezuela, liderada por los propios venezolanos". González respondió enfatizando la necesidad de "libertad real para todos los presos políticos, fin de la persecución, desarme de los grupos paraestatales y respeto a la voluntad popular manifestada el 28 de julio". A Rodríguez, Sánchez le expresó el deseo de "acompañar al país en esta nueva etapa y contribuir a acercar posiciones". La charla con la presidenta fue descrita como "muy bien" por fuentes gubernamentales, cubriendo temas como presos, economía y elecciones libres.
Rodríguez agradeció la "valiente postura" de España al condenar la "agresión" de Estados Unidos, que causó más de un centenar de muertes civiles y militares, según su comunicado. También habló con los presidentes de Brasil y Colombia. Sánchez critica la intervención de Trump, que busca controlar el petróleo venezolano —donde Repsol es clave—, y aboga por un frente latinoamericano con Brasil, México y otros contra el "imperialismo". España, con grandes intereses empresariales y comunidades venezolanas, prioriza una transición sin injerencias externas, manteniendo distancia con María Corina Machado, crítica del Gobierno español.
Albares conversó ese día con el secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, sobre una "transición adecuada", bajo discreción diplomática. El Rey Felipe VI, en su discurso a embajadores, celebró la liberación de los presos y llamó a una "verdadera transición democrática" en Venezuela, advirtiendo contra el desmantelamiento de lazos transatlánticos por acciones como la intervención estadounidense.