El presidente colombiano Gustavo Petro ha invitado a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y al mandatario estadounidense Donald Trump a visitar Colombia para mediar en la crisis venezolana tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de EE.UU. Esta iniciativa busca restablecer el diálogo y evitar un estallido de violencia en la región.
El 8 de enero, la canciller colombiana Rosa Villavicencio confirmó la invitación extendida por el presidente Gustavo Petro a Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, para visitar Colombia. La propuesta surge en el contexto de la crisis desatada por la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero en Caracas, durante una operación militar ordenada por Donald Trump, que dejó un saldo de 32 militares cubanos fallecidos.
Villavicencio explicó que Petro conversó con Rodríguez hace dos días, proponiendo un diálogo tripartito con Estados Unidos para estabilizar la sociedad venezolana. "La invitación está hecha, de la misma manera que hace unas semanas se invitó al presidente Trump a que venga a visitarnos a Colombia, a que nos conozca, a que podamos establecer un diálogo mucho más presencial, más directo", manifestó la ministra durante una rueda de prensa en Bogotá.
Colombia ofrece su experiencia en procesos de negociación y paz, dada su frontera de 2.219 kilómetros con Venezuela y los vínculos históricos compartidos. "En cuanto al papel de mediador con Venezuela, lo ofrecemos, pero lógicamente una mediación debe ser aceptada por las partes", afirmó Villavicencio, subrayando que la decisión depende de las partes involucradas.
Por su parte, Trump ha insistido en que el gobierno cubano de Miguel Díaz-Canel está "muy cerca de caer" debido a la pérdida de apoyo económico de Venezuela tras la captura de Maduro. En una entrevista radial, el presidente estadounidense evitó mencionar una intervención directa, pero resaltó la continuación de la política de presión sobre La Habana. Históricamente, Venezuela y Cuba mantienen una alianza desde los 2000, con Caracas como principal proveedor de petróleo a cambio de servicios cubanos.
Esta situación complica las relaciones regionales, con Colombia posicionándose como posible mediador para fomentar la estabilidad.