La captura de Nicolás Maduro el sábado pasado ha generado una ofensiva en el Congreso chileno, donde distintas bancadas presentan proyectos de resolución para marcar posiciones sobre la crisis venezolana. El canciller Alberto van Klaveren compareció ante comisiones parlamentarias para exponer la postura del Ejecutivo, enfatizando principios de no intervención. Mientras el oficialismo condena la injerencia estadounidense, la oposición busca medidas contra grupos criminales vinculados al régimen.
La detención del líder venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el sábado pasado ha reverberado en Chile, activando respuestas en el ámbito legislativo. El presidente Gabriel Boric condenó la injerencia estadounidense en territorio venezolano, pero en el Congreso Nacional, las bancadas de diputados han impulsado proyectos de resolución para influir en la agenda política.
Estos proyectos, que solicitan acciones al Ejecutivo, enfrentan demoras procedimentales, ya que deben esperar varias sesiones para ser votados, salvo acuerdo unánime en comités. La bancada del Partido Republicano ha redactado una iniciativa que pide al presidente Boric designar al Cartel de los Soles, presunta organización criminal venezolana dedicada al tráfico de drogas, como 'organización terrorista internacional', adaptando medidas para proteger la seguridad nacional chilena.
Desde el oficialismo, el Partido Socialista propone condenar la intervención de Estados Unidos como violación a los principios de no intervención y soberanía, rechazando cualquier intento de control extranjero sobre Venezuela. El Partido Comunista prepara su propio proyecto; su jefa de bancada, Lorena Pizarro, defendió a Maduro como 'presidente en ejercicio de Venezuela' y evitó debates adicionales: 'No vamos a entrar en otra discusión'.
El Frente Amplio opta por un proyecto de acuerdo, pese a advertencias de la mesa de la Cámara, calificando la acción estadounidense como un 'ataque'. Su jefe de bancada, Jaime Sáez, declaró: 'Lo que hay acá es una agresión de una potencia extranjera y más allá de la situación política propia de Venezuela, es ese país el que tiene que resolver sus asuntos internos sin injerencia de potencias extranjeras'.
Ante la presión, el canciller Alberto van Klaveren compareció en las comisiones de Relaciones Exteriores del Senado y la Cámara. En el Senado, acompañado de la subsecretaria Gloria de la Fuente, describió la intervención como 'una situación sin precedentes en América del Sur', con un 'objetivo de carácter selectivo' para remover a Maduro sin demoler el chavismo. Habló de una 'transición de poder controlada' y delineó escenarios posibles: continuismo del chavismo, gobierno de transición chavista o liderazgo opositor como Edmundo González, ganador de las elecciones de 2024. Sin embargo, advirtió que 'no está garantizada una transición pacífica interna', dada la permanencia de la cúpula chavista y el bajo protagonismo de la oposición.
En la Cámara, Van Klaveren reiteró los principios chilenos en derecho internacional: 'Siempre hemos adherido al principio de la solución pacífica de las controversias, de la proscripción del uso de la fuerza, a la vigencia del principio de no intervención. También hemos apoyado el principio de la autodeterminación'. Concluyó: 'Lo que nos alegraría a nosotros es que se pueda desencadenar un proceso real de transición a la democracia (...), pero no es lo que estamos viendo en estos momentos'.