En una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador argentino Francisco Tropepi respaldó la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que resultó en la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores el 3 de enero. Pidió la liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido hace más de un año, mientras países como Brasil y México condenaron la acción como una violación a la soberanía. La intervención ha generado reacciones divididas en América Latina y movimientos en los mercados energéticos.
El 3 de enero de 2026, Estados Unidos lanzó un bombardeo en Caracas ordenado por Donald Trump, capturando al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. Esta acción militar provocó una sesión de emergencia en el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, donde el secretario general António Guterres expresó 'gran alarma' por el ataque, calificándolo de 'peligroso precedente'.
El embajador argentino Francisco Tropepi alineó a su país con Washington, declarando: 'El Gobierno de la República Argentina valora la decisión y la determinación demostradas por el Presidente de los Estados Unidos y por su gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro'. Además, solicitó a las 'autoridades de transición' en Venezuela la 'inmediata liberación' del gendarme Nahuel Gallo, detenido desde hace más de un año, y recordó las denuncias de Argentina bajo Javier Milei sobre violaciones a los derechos humanos en el régimen de Maduro.
En contraste, Brasil, Chile, Colombia y México rechazaron la intervención. El embajador brasileño la describió como una 'gravísima afrenta a la soberanía de Venezuela' que erosiona el multilateralismo en un mundo con '61 conflictos armados activos'. México enfatizó que América Latina es una 'zona de paz' y que el uso de la fuerza solo se justifica en legítima defensa. Colombia condenó el 'ataque' como una toma de control político ilegal.
En Argentina, la noticia generó protestas: organizaciones como ATE, el Frente de Izquierda y las CTA marcharon en Buenos Aires cerca de la Embajada de EE.UU., quemando una bandera estadounidense bajo la consigna 'Fuera Estados Unidos de América Latina'. Dirigentes como Hugo Godoy exigieron la liberación de Maduro y defendieron la soberanía regional.
Económicamente, el economista Lionel Fernández señaló que los bonos de la petrolera venezolana Pebesa subieron un 30%, de 18 a 30 dólares, beneficiando a empresas expropiadas, aunque el precio del petróleo no se movió significativamente ya que Venezuela produce solo 500.000 barriles por día. El analista Nicolás Borra notó impactos en bolsas internacionales, con subas en commodities como oro y petróleo por especulación sobre reservas venezolanas, pero el mercado local permaneció plano. Además, la Justicia argentina, a través del fiscal Carlos Stornelli, solicitó la extradición de Maduro por violaciones a los derechos humanos, basándose en una denuncia del Foro Argentina para la Defensa de la Democracia de 2024.
El analista Gustavo Damián González criticó el fracaso de organismos como la ONU y la OEA, advirtiendo un 'nuevo orden geopolítico' donde EE.UU. divide América Latina.