En las primeras horas del 3 de enero de 2026, fuerzas militares estadounidenses lanzaron un ataque a gran escala contra Venezuela, capturando al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores. El operativo resultó en al menos 80 muertes, incluyendo 32 combatientes cubanos, y ha generado reacciones internacionales de condena y apoyo. Maduro enfrenta cargos en un tribunal federal de Nueva York por narcoterrorismo y otros delitos.
El 3 de enero de 2026, alrededor de las 2:00 a.m., misiles estadounidenses impactaron bases militares, aeropuertos e infraestructura clave en Caracas y regiones circundantes. Fuerzas especiales llegaron a la residencia de Maduro, lo capturaron junto a Cilia Flores y los trasladaron al buque de guerra USS Iwo Jima, luego al Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn, Nueva York. Están siendo transportados en helicóptero a Lower Manhattan para comparecer en corte federal el 5 de enero.
El presidente Donald Trump publicó una imagen de Maduro atado y vendado a bordo del USS Iwo Jima, elogiando la operación y prometiendo tomar el control del petróleo venezolano, que posee las mayores reservas mundiales de crudo. 'Las compañías petroleras van a entrar. Van a gastar dinero... Vamos a recuperar el petróleo que, francamente, deberíamos haber recuperado hace mucho tiempo', dijo Trump.
La Corte Suprema venezolana designó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta interina. Rodríguez denunció la captura y juró defender Venezuela: 'Demandamos la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro y su esposa... Estamos listos para defender Venezuela y nuestros recursos naturales'. Posteriormente, publicó un mensaje conciliador en Instagram invitando a la cooperación con EE.UU.
El ataque causó al menos 80 muertes, según un funcionario venezolano, incluyendo 32 combatientes cubanos que defendían a Maduro. En Cuba, la Federación de Trabajadores Cubanos (CTC) en Camagüey realizó manifestaciones de apoyo a Maduro contra 'intentos de invasión'. La Embajada cubana en EE.UU. honró a los caídos, y hubo reacciones en redes sociales de artistas e intelectuales cubanos.
Internacionalmente, Rusia condenó el ataque como 'interferencia destructiva'. Protestas contra la acción de EE.UU. ocurrieron en ciudades como La Habana, Nueva York y Caracas. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu felicitó a Trump por la 'operación perfecta'. En EE.UU., demócratas criticaron la falta de briefing al Congreso.
Trump amenazó a otros países como Colombia y Cuba, invocando la Doctrina Monroe.