Nicolás Maduro, exlíder de Venezuela, y su esposa Cilia Flores comparecieron este lunes ante un tribunal federal en Nueva York, donde se les notificaron formalmente cargos por narcoterrorismo y otros delitos relacionados con el narcotráfico. Maduro se declaró inocente y afirmó ser aún el presidente de su país, mientras el juez Alvin K. Hellerstein garantizó un juicio justo. La audiencia concluyó con la renuncia a la fianza y una próxima fecha para marzo.
El proceso judicial contra Nicolás Maduro y Cilia Flores inició el 5 de enero de 2026 en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, en la sala 26A de la calle Pearl 500. Capturados en una operación militar estadounidense el fin de semana anterior, fueron trasladados esposados en manos y tobillos, con audífonos para traducción. Maduro llegó cojeando al bajar del vehículo.
El juez Alvin K. Hellerstein, nombrado en 1998 por Bill Clinton y especialista en casos complejos de narcotráfico y seguridad nacional, leyó los derechos de los acusados, incluyendo el derecho a un abogado y a guardar silencio. Maduro respondió: “Su señoría me los informa ahora”, alegando no conocerlos previamente. Se le imputan cargos por conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína, y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos.
Maduro se proclamó “un prisionero de guerra”, “hombre decente” e inocente, insistiendo: “Aún soy el presidente de mi país”. Cilia Flores, herida durante la captura según su abogado, también se declaró inocente. Renunciaron a la fianza; su defensor Barry Joel Pollack, quien representó a Julian Assange, indicó que no buscan liberación inmediata.
Hellerstein enfatizó: “Garantizaré un juicio justo y un proceso justo. Ese es mi trabajo”. La audiencia, iniciada a las 12:00 hora local (14:00 en Chile), concluyó con Maduro saliendo en un vehículo blindado hacia el centro de detención. La próxima cita es el 17 de marzo a las 11:00 hora local.
Fuera del tribunal, unos 100 manifestantes se dividieron en bandos pro y anti-Maduro, con carteles como “USA hands off Venezuela” y enfrentamientos menores separados por policía. Internacionalmente, el embajador Mike Waltz defendió la operación como “policial, no guerra”, pese a condenas de Rusia, China y Colombia. La ONU y México, vía Claudia Sheinbaum, pidieron respeto al derecho internacional. En Venezuela, Delcy Rodríguez asumió el mando jurando por Hugo Chávez, y Jorge Rodríguez, nuevo presidente de la Asamblea Nacional, vowed retornar a Maduro.