El gobierno cubano ha condenado enérgicamente la escalada de belicismo de Estados Unidos contra Venezuela, que amenaza la soberanía de esa nación y la paz en América Latina y el Caribe. El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, resaltó las preocupaciones internacionales expresadas en una reciente reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre violaciones estadounidenses del derecho internacional. Cuba reafirma su solidaridad inquebrantable con el pueblo y gobierno venezolano.
En una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU celebrada esta semana, la comunidad internacional expresó serias inquietudes por las repetidas violaciones del derecho internacional y del derecho del mar cometidas por Estados Unidos, así como por las ejecuciones extrajudiciales y asesinatos perpetrados por sus fuerzas militares en la región. Según el ministro Bruno Rodríguez Parrilla, esta reunión demostró que, pese a las persistentes mentiras de Washington, la supuesta guerra contra el narcotráfico es un pretexto infundado para justificar la agresión contra una nación soberana, derrocar un gobierno legítimo y apoderarse de los recursos petroleros y otros de Venezuela.
El canciller cubano instó a Estados Unidos a cesar esta agresión, a dejar de manipular el terrorismo como arma política y a poner fin a los dobles raseros. Ante la ONU, Cuba describió las maniobras imperialistas —que incluyen actos de piratería y terrorismo marítimo en aguas internacionales del mar Caribe— como "irresponsables e inauditas". A través de su representante permanente, Ernesto Soberón Guzmán, la isla condenó la decisión "arbitraria y motivada políticamente" de Washington de designar al gobierno bolivariano como organización terrorista extranjera, y exigió respeto a la soberanía, independencia y derecho de Venezuela a decidir libremente su destino sin interferencias externas.
Cuba ha denunciado estas acciones en múltiples foros, consciente de la urgencia de detener tal agresión y reafirmando su apoyo solidario a Venezuela. Esta postura subraya las tensiones regionales y el riesgo para la estabilidad en América Latina.