El presidente de EE.UU., Donald Trump, afirmó que Cuba terminará buscando un “acuerdo” con Washington tras el endurecimiento de sanciones contra países que suministran petróleo a la isla, y aseguró que esto permitirá al país “ser libre de nuevo”. Desestimó preocupaciones sobre una crisis humanitaria y predijo un colapso inminente del sistema cubano sin ayuda externa.
El sábado, a bordo del Air Force One, Donald Trump reiteró su estrategia de presión económica sobre Cuba. “No tiene que haber una crisis humanitaria”, dijo en respuesta a la advertencia de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum sobre el impacto social de cortar los suministros. “Creo que vendrán a nosotros y querrán hacer un acuerdo. Así que Cuba será libre de nuevo”, añadió el presidente estadounidense.
Trump describió la situación cubana como crítica: “Cuba va a colapsar pronto. Cuba es realmente una nación que está muy cerca del colapso”. Esta evaluación se alinea con problemas cotidianos como apagones prolongados, transporte paralizado, industrias detenidas y hospitales al límite. El jueves, la Casa Blanca formalizó su ofensiva con una orden ejecutiva que impone aranceles a países que proveen petróleo a Cuba, buscando cerrar los canales restantes de suministro energético del régimen y elevar los costos para sus aliados.
En su plataforma Truth Social, Trump escribió: “No habrá más petróleo ni dinero para Cuba: ¡cero! Les sugiero fuertemente que hagan un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”. Subrayó la dependencia histórica de Cuba: primero de subsidios soviéticos y luego de petróleo venezolano, flujo que se ha reducido drásticamente por la crisis chavista y presiones internacionales.
Respecto a México, Trump afirmó que Sheinbaum, a quien calificó de “muy buena”, pidió detener los envíos de petróleo, aunque el gobierno mexicano insiste en que su ayuda es humanitaria y busca alternativas para apoyar al pueblo cubano sin exponerse a sanciones. Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel denunció la medida como “fascista” y un intento de provocar una crisis deliberada, manteniendo la retórica de resistencia sin concesiones.
Los apagones, que dejan a más de la mitad del país sin luz en horas pico, simbolizan el fracaso del sistema. El gobierno cubano administra la escasez con cortes programados que paralizan la vida diaria, culpando al embargo por todos los males. La apuesta de Trump es forzar un cambio en el comportamiento del régimen mediante presión económica, aunque la opacidad cubana deja incierto si optará por negociar o por resistir a costa de la población.