El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva el 29 de enero de 2026, declarando una emergencia nacional por amenazas del régimen cubano y autorizando aranceles a países que suministran petróleo a La Habana. Las medidas apuntan a las presuntas actividades malignas de Cuba, incluyendo apoyo a terroristas y alojamiento de una base de inteligencia rusa, en medio de la grave crisis energética de La Habana y la resistencia de proveedores como México.
El 29 de enero de 2026, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva declarando una emergencia nacional por el régimen cubano, citando su estatus como una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional y la política exterior de EE.UU. La orden autoriza la imposición de aranceles adicionales sobre importaciones de países que provean petróleo directa o indirectamente al gobierno comunista en La Habana. Las acciones abordan las «políticas malignas» de Cuba, incluyendo apoyo a organizaciones terroristas transnacionales como Hezbolá y Hamás, albergue de la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia en el extranjero para espiar a EE.UU., persecución de opositores políticos, supresión de la libertad de expresión, lucro de la corrupción y exportación de ideología comunista mientras socava sanciones en el Hemisferio Occidental. La implementación se asigna al secretario de Estado Marco Rubio y al secretario de Comercio Howard Lutnick, quienes evaluarán suministros de petróleo, emitirán reglas y determinarán aranceles. La orden puede modificarse si Cuba o los países afectados abordan las preocupaciones de EE.UU. La política revierte medidas de la era Obama y se basa en acciones previas de Trump, incluyendo restricciones de viaje de junio de 2025 y la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 tras intervención en Venezuela, extendiendo la presión sobre regímenes adversarios como los de Irán. México, principal proveedor de petróleo de Cuba desde el corte de Venezuela, enfrenta incertidumbre. La presidenta Claudia Sheinbaum calificó los envíos como una «decisión soberana» y acto de «solidaridad» el 27 de enero, pero un petrolero con 700.000 barriles, el Swift Galaxy, se desvió de Cuba hacia Dinamarca. El Ocean Mariner entregó 86.000 barriles a La Habana a principios de enero. Cuba lidia con una crisis energética cada vez más profunda: el 29 de enero, Unión Eléctrica generó 1.385 MW frente a una demanda de 3.150 MW, dejando sin electricidad al 57% de la isla durante más de 20 horas en picos. Nueve de 16 unidades termoeléctricas están fuera de servicio, con reparaciones estimadas en 8-10 mil millones de dólares, culpados por La Habana a las sanciones de EE.UU. en medio de una contracción económica superior al 15% desde 2020 y protestas crecientes. El secretario Rubio expresó esperanza de cambio, afirmando: «Nos encantaría ver un cambio de régimen... sería de gran beneficio para Estados Unidos si Cuba ya no estuviera gobernada por un régimen autocrático». Trump añadió: «Cuba va a fallar pronto». La Casa Blanca señaló solidaridad con el pueblo cubano mientras intensifica la presión sobre La Habana en medio de tensiones regionales.