Las calles de Caracas se llenan de incertidumbre y largas colas en supermercados un día después del bombardeo nocturno de Estados Unidos y la captura del presidente Nicolás Maduro. Residentes expresan ira y confusión ante la falta de servicios básicos y el temor a más violencia. Gobiernos regionales advierten de riesgos para la paz en la región.
El domingo, 24 horas después del primer ataque a gran escala de Estados Unidos en suelo sudamericano, las calles de Caracas reflejaban un torbellino de emociones. El bombardeo nocturno del sábado, alrededor de las 2 de la madrugada, despertó a los tres millones de habitantes de la capital venezolana con explosiones y sobrevuelos de aviones, dejando barrios sumidos en la oscuridad y sin agua, electricidad ni cobertura telefónica.
Griselda Guzmán, una jubilada de 68 años, luchaba por contener las lágrimas mientras hacía cola con su esposo Antonio, de 71 años, frente a una tienda de alimentos. "Incertidumbre", dijo ella. Su marido añadió: "Se han llevado a Maduro, pero la revolución no ha terminado. Seguimos en la misma situación, solo han quitado un peón del juego de ajedrez".
Al otro lado de la ciudad, Sauriany, una administrativa de 23 años en la empresa eléctrica estatal, y su pareja Leandro, de 24, esperaban en una fila de 100 personas para comprar harina, leche y mantequilla. "¿Quién podría haber imaginado que esto sucedería?", se preguntó Leandro. "Si querían la paz, esta no es la forma de conseguirla".
Gabriel Vásquez, un videógrafo de 29 años, recordó el pánico al pensar que su casa podría ser bombardeada. Julio Pimentel, un diseñador de 33 años, notó la afluencia en supermercados y farmacias pese a la situación. Apenas se ven celebraciones por la caída de Maduro, atribuida a su detención ilegal junto a su esposa Cilia Flores, y al temor de represalias del gobierno, que aún controla el poder.
El jefe de las Fuerzas Armadas, Vladimir Padrino López, anunció que los militares reconocen a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta interina tras el "cobarde secuestro". El presidente Trump indicó disposición a negociar con ella: "Ella está esencialmente dispuesta a hacer lo que creemos necesario para que Venezuela vuelva a ser grande".
Muchos critican la intervención como violación del derecho internacional. Sauriany afirmó: "Ellos no son los dueños de Venezuela". Gobiernos de España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay advirtieron que sienta un "precedente extremadamente peligroso". Colombia desplegó 30.000 soldados en la frontera, y el Ejército de Liberación Nacional condenó el "ataque imperial".
Maduro, acusado de robar las elecciones de 2024 y enfrentar cargos de narcotráfico en Nueva York, es detestado por muchos por la ruina y represión desde 2013. Griselda Guzmán dijo: "Todos recibimos lo que nos merecemos. Maduro es el mayor tonto de la Tierra". Sin embargo, la oposición, liderada por María Corina Machado y Edmundo González, ve oportunidad, aunque el futuro permanece incierto sin señales inmediatas de violencia.