Una semana después de la captura de Nicolás Maduro por EE. UU., el PT brasileño ha intensificado los ataques contra la oposición de derecha, acusándola de apoyar intervenciones extranjeras, al tiempo que expone grietas internas del partido sobre el régimen chavista. Los expertos ven una mínima perturbación al tráfico regional de drogas por el suceso.
Aprovechando las reacciones polarizadas iniciales a la operación militar de EE. UU. que capturó al líder venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil está utilizando ahora la crisis para confrontar a la oposición de derecha. PT parlamentarios, como el diputado Lindbergh Farias (PT-RJ), acusan a los opositores de respaldar injerencias extranjeras, poniendo en peligro la soberanía. «Esto de que Brasil se convierta en Venezuela nunca cuajó. Lo que calará en las elecciones es la bandera de la paz en Sudamérica. La derecha está atacando la democracia y defendiendo una intervención aquí», dijo Farias. La derecha contraataca invocando temores de que Brasil siga el camino de Venezuela, una narrativa desplegada durante años. Diputados como Nikolas Ferreira (PL-MG) circularon memes que muestran la detención de Lula por fuerzas estadounidenses, lo que provocó quejas ante las autoridades. Haciendo eco de declaraciones previas de Flávio Bolsonaro (PL-RJ) y el gobernador Tarcísio de Freitas (Republicanos-SP), los aliados continúan vinculando al PT con el chavismo. Dentro del PT, emergen fisuras: la diputada Reimont (PT-RJ) califica al régimen de Maduro como una dictadura que viola los derechos humanos, mientras que Valter Pomar rechaza esto, priorizando el antiimperialismo. «Si Venezuela fuera una dictadura, Trump no habría secuestrado a Maduro», argumentó Pomar. Lula y la cúpula del PT condenaron la acción de EE. UU., alineándose con PSOL y MST en solidaridad. Históricamente, Lula y Hugo Chávez fomentaron lazos regionales, pero los problemas económicos de Venezuela y su giro autoritario erosionaron el apoyo. En cuanto al crimen organizado, la caída de Maduro es poco probable que frene al Tren de Aragua (TDA), que proliferó mediante la migración bajo la vigilancia del chavismo pero opera de forma independiente. Expertos como José Luiz Peres Guadalupe señalan su estructura robusta y diversificada, mientras que la periodista Ronna Risquez aclara que el TDA no controla rutas de drogas. El analista Leandro Piquet Carneiro advierte que, sin transiciones democráticas, la criminalidad perdurará en medio de la complicidad militar.