Trump planea controlar reservas petroleras de Venezuela tras arresto de Maduro

Tras el arresto del presidente venezolano Nicolás Maduro, Donald Trump anunció que el gobierno de Estados Unidos administrará las reservas petroleras de Venezuela, las mayores del mundo. Esta medida busca atraer inversiones de petroleras estadounidenses para reparar la infraestructura deteriorada. El plan genera preocupación en México, ya que podría afectar negativamente a Pemex al desviar inversiones y reducir exportaciones.

Venezuela posee 303.2 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo, lo que representa el 19.4% del total global, según la OPEP. Esto supera ampliamente a Estados Unidos, con 45 mil millones de barriles al cierre de 2024, y a México, con solo 5.1 mil millones, haciendo que Venezuela tenga casi 60 veces más reservas que el país azteca.

A pesar de estas vastas reservas, la producción venezolana es baja debido al deterioro de Petróleos de Venezuela (PDVSA). Entre enero y agosto de 2025, el promedio fue de 963 mil barriles diarios, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). En contraste, en 1997 alcanzó un pico de 3.181 millones de barriles diarios. Incluso Pemex, con una producción promedio de 1.633 millones de barriles diarios de hidrocarburos en 2025 (1.367 millones de crudo), supera a Venezuela.

Tras el arresto de Maduro, Trump declaró que petroleras estadounidenses invertirían miles de millones para reparar la infraestructura. “Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera gravemente dañada y comiencen a generar ganancias para el país”, aseguró el presidente.

Este plan crea un competidor para Pemex, según el experto Ramsés Pech de Caraiva y Asociados. Las inversiones que podrían haber ido a México se dirigirían a Venezuela, limitando a Pemex al mercado local. Alrededor del 41% de los ingresos de Pemex provienen de ventas internas de gasolinas y diésel, mientras que las exportaciones de crudo aportan menos del 20%.

La política energética de la presidenta Claudia Sheinbaum limita las exportaciones mexicanas a un máximo de 400 mil barriles diarios para 2030, de los cuales 150 mil van a la refinería Deer Park en Texas. Estados Unidos podría dejar de importar crudo mexicano, forzando ventas a descuento en otros mercados. Esto se complica en la revisión del T-MEC, donde Canadá aplica un arancel del 10% a sus exportaciones a EU.

Si Venezuela aumenta su producción a 1.8 millones de barriles diarios y 5 millones de pies cúbicos diarios de gas, México quedaría fuera de la ecuación, arriesgando las finanzas de Pemex. El control venezolano beneficiaría a EU al ofrecer combustibles baratos, controlar la inflación y reducir tasas de interés. El precio del WTI inició 2026 en 57.21 dólares por barril, una caída del 18% respecto a 2025, mientras el Brent bajó 25.8%.

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