La reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela, culminando en la captura de Nicolás Maduro, ha alterado el panorama petrolero regional. El presidente Donald Trump prometió atraer inversiones estadounidenses para revitalizar la industria venezolana, mientras Colombia enfrenta desafíos en su producción y exportaciones de crudo. Esta dinámica podría intensificar la competencia en el mercado de crudos pesados.
Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, con 304.000 millones de barriles según la Agencia Internacional de Energía, superando a Arabia Saudita (267.000 millones) e Irán (209.000 millones). Su producción alcanzó un pico de 3,45 millones de barriles por día en 1997, representando el 17% de la oferta global. Durante el gobierno de Hugo Chávez, hasta 2013, los altos precios del crudo —que oscilaron entre 111,25 dólares en 2011 y 41,96 dólares en 2020— financiaron iniciativas como Petrocaribe, ofreciendo petróleo en condiciones preferenciales a países de Centroamérica y el Caribe.
Tras la sucesión de Nicolás Maduro, la producción venezolana decayó drásticamente, cayendo de 2,5 millones de barriles por día en 2013-2015 a 783.000 en 2023. En contraste, Colombia alcanzó 1 millón de barriles por día en esos años, pero también vio una disminución a 777.000 en 2023, 772.000 en 2024 y 750.000 en 2025, según la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Venezuela repuntó a 900.000 barriles en 2024 y cerca de 1 millón en 2025.
El punto de inflexión llegó con la intervención estadounidense, que resultó en la captura de Maduro y su entrega a la justicia de EE.UU. En una rueda de prensa, Trump enfatizó: “Haremos que grandes compañías de petróleo estadounidenses entren a Venezuela y gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura que está muy dañada y comiencen a ganar dinero para el país”. Mencionó la palabra “petróleo” 26 veces y exigió “acceso total al petróleo”. Sin embargo, Marco Rubio, jefe del Departamento de Estado, matizó: “No necesitamos el petróleo de Venezuela, tenemos petróleo de sobra. Lo que no permitiremos es que su industria petrolera quede en manos de adversarios de EE.UU., como China, Rusia o Irán”.
EE.UU., con 14 millones de barriles por día como mayor productor mundial, busca crudo pesado venezolano para sus refinerías en la costa sur, que importan 5,9 millones diarios. A pesar de sanciones, Chevron ha mantenido operaciones en Venezuela. Para Colombia, dependiente del petróleo como principal exportación y fuente de divisas, la volatilidad es crítica. Con precios del Brent por debajo de 60 dólares debido a exceso de oferta y la relajación de la OPEP, un fortalecimiento venezolano podría perjudicar a Colombia en el nicho de crudos pesados, reduciendo exportaciones y precios.