Quince meses antes del fin de su mandato, Emmanuel Macron afronta un complicado regreso político. A nivel nacional, se han presentado mociones de censura contra el gobierno tras la aprobación por parte de la UE del acuerdo comercial con Mercosur a pesar de la oposición de Francia. Internacionalmente, su tuit sobre el secuestro de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses ha generado controversias.
Emmanuel Macron atraviesa un período de turbulencia política mientras su presidencia se acerca a su fin. A nivel doméstico, el gobierno liderado por Sébastien Lecornu debe enfrentar dos mociones de censura presentadas por La France Insoumise (LFI) y el Rassemblement National (RN). Estas provienen de la aprobación por parte de la Unión Europea del acuerdo de libre comercio con Mercosur, a pesar de la oposición de Francia. Para contrarrestar estas mociones, el presidente y el primer ministro amenazan con disolver la Asamblea Nacional. Esta táctica busca estabilizar la mayoría parlamentaria. En el frente diplomático, la posición internacional de Macron se ha debilitado en medio de recientes eventos globales. El 3 de enero, fuerzas estadounidenses secuestraron al líder venezolano Nicolás Maduro en Caracas, sacudiendo el orden mundial. En un tuit esa misma noche, Macron declaró: «El pueblo venezolano se ha librado hoy de la dictadura de Nicolás Maduro y solo puede alegrarse». Sin mencionar la intervención estadounidense —vista por algunos como una violación del derecho internacional—, llamó a una transición «pacífica» y «democrática» en Venezuela. El presidente francés va más allá al apoyar a Edmundo González Urrutia como posible sucesor, una figura reconocida por la oposición y varios países como el ganador legítimo de las elecciones de julio de 2024. Estas posturas han atraído críticas por su aparente alineación con Estados Unidos, particularmente en relación con Donald Trump.