Tras la redada de EE. UU. que capturó a Nicolás Maduro, Emmanuel Macron celebró la caída del dictador sin condenar la intervención, lo que provocó indignación en la izquierda francesa. Líderes lo acusaron de servilismo ante Washington, mientras más de mil personas protestaban en París quemando una bandera estadounidense.
Tras la operación estadounidense 'Absolute Resolve' que capturó a Nicolás Maduro en Caracas —detallada en el primer artículo de esta serie—, el presidente francés Emmanuel Macron publicó en X el 3 de enero de 2026: 'El pueblo venezolano se ha librado hoy de la dictadura de Nicolás Maduro y solo puede alegrarse'. Pidió una rápida transición democrática liderada por la figura de la oposición Edmundo González Urrutia, sin abordar los ataques de EE. UU. Su entorno destacó el éxito de la operación en derrocar a un dictador pero enfatizó el respeto al derecho internacional, en contraste con la condena previa del ministro de Exteriores Jean-Noël Barrot.
Esta posición desató furia en la izquierda francesa. Jean-Luc Mélenchon (La France Insoumise) la calificó de 'vergüenza', acusando a Macron de abandonar el derecho internacional y tildándola de 'día oscuro' para Francia. Manuel Bompard denunció que Francia se ha 'reducido a felicitar los golpes de fuerza de Trump'. El líder del PS, Olivier Faure, insistió: 'Francia no es un estado vasallo de EE. UU.', mientras Patrick Kanner y Fabien Roussel del PC la llamaron 'vergüenza' y a Francia 'el 51º estado de EE. UU.'.
El sábado por la tarde, más de 1.000 manifestantes se congregaron en la place de la République en París, convocados por LFI, el PC y colectivos. Los manifestantes quemaron una bandera de EE. UU. sobre la estatua. Mélenchon acudió, exigiendo la 'liberación inmediata y regreso' de Maduro a Venezuela, denunciando 'imperialismo puro' por intereses petroleros y descartando las acusaciones de narcotráfico como pretexto.
Las reacciones internacionales siguen divididas, con Trump prometiendo supervisión estadounidense de la transición, condenas de China, Rusia e Irán, y llamadas al respeto de la ley de la UE y la ONU. Macron ha consultado a Trump, Milei y Lula.