La Unión Europea ha decidido no prohibir a las empresas griegas el transporte de gas ruso a terceros países. Los funcionarios citaron el riesgo de que tal medida pudiera permitir a China obtener el control de activos clave de transporte de GNL. La decisión pone de relieve la creciente influencia de Pekín en las finanzas marítimas mundiales.
Un alto funcionario de la UE explicó la razón detrás de esta excepción. “La mayor parte de estos buques se han comprado a través de acuerdos financieros con… un préstamo con un calendario de amortización muy largo con inversores chinos, y los chinos también son accionistas de la empresa”, afirmó el funcionario.
El funcionario añadió que el impago de los préstamos podría obligar a las empresas a entregar sus activos. “Si la empresa no puede devolver el préstamo gracias a lo que obtiene en términos de ingresos del negocio, simplemente tendrá que perder el control de los activos y devolvérselos al inversor”, declaró el funcionario, calificando la situación de “muy grave” y “un riesgo muy grande”.
El bloque llegó a esta conclusión tras evaluar las posibles ventajas estratégicas para Pekín en el transporte marítimo y las finanzas. La medida afecta a activos vinculados a proyectos como Yamal LNG.