Una firma contable líder ha identificado 31 fallos críticos en las leyes fiscales recién modificadas de Nigeria, lo que ha provocado llamadas a detener su implementación. La figura de la oposición Peter Obi ha secundado esta demanda, destacando la necesidad de consulta pública en medio de dificultades económicas. El artículo de opinión argumenta que sin confianza y beneficios claros, las reformas corren el riesgo de alejar a los ciudadanos.
El panorama fiscal de Nigeria ha experimentado cambios significativos, pero estas reformas enfrentan un escrutinio inmediato. Según un análisis detallado de KPMG, una firma respetada a nivel global, las nuevas leyes contienen 31 problemas graves, incluyendo errores de redacción, inconsistencias políticas y deficiencias administrativas. Esta evaluación solo salió a la luz tras discusiones privadas entre el National Revenue Service y KPMG, lo que plantea dudas sobre la transparencia del proceso. Peter Obi, exgobernador del estado de Anambra, ha instado públicamente a pausar la implementación de estas leyes fiscales. Citó los 31 fallos identificados por KPMG, enfatizando que tales cambios fundamentales requieren una amplia consulta con empresas, trabajadores y sociedad civil. Obi señaló la ausencia de debates públicos, dejando a los ciudadanos sin conocimiento de las nuevas obligaciones ni de los beneficios prometidos. El contexto más amplio resalta los desafíos. Tras la eliminación de los subsidios al combustible, los nigerianos enfrentan precios de alimentos en alza, mayores costos de transporte, menor poder adquisitivo y un aumento de la pobreza. Los críticos argumentan que la tributación debe encarnar un contrato social que entregue mejoras en salud, educación, empleo, infraestructura y redes de protección social. Sin estos retornos visibles, las reformas se ven no como progreso, sino como una carga adicional para ciudadanos en apuros. La opinión destaca que las políticas fiscales efectivas en todo el mundo implican una amplia participación de las partes interesadas y una comunicación clara de los beneficios. En Nigeria, el despliegue apresurado sin estos pasos erosiona la confianza. Como sostienen Obi y otros, pausar las leyes es esencial para fomentar el consenso, garantizar claridad y construir un sistema que promueva la unidad y la prosperidad. Este desarrollo señala un momento crítico para la gobernanza, donde escuchar las advertencias de expertos y las preocupaciones públicas podría allanar el camino para reformas más equitativas.