Familia denuncia negligencia en muerte de hombre de Pitalito

La familia de Carlos Arnulfo Toro Paz, un hombre de 36 años de Pitalito, acusa a entidades de salud y de socorro de negligencias que llevaron a su muerte tras una convulsión severa. Sufrió un accidente en 2018 que dejó secuelas neurológicas, y recientemente enfrentó retrasos en la atención que agravaron su condición. Exigen investigaciones sobre los protocolos de urgencias en la región.

Carlos Arnulfo Toro Paz, de 36 años y oriundo de Pitalito, falleció el viernes pasado en Neiva tras complicaciones derivadas de una convulsión severa ocurrida el miércoles en su ciudad natal. Su hermana María Toro relató a La Nación el historial de negligencias que, según la familia, marcaron su vida desde un accidente de tránsito en 2018 hasta su deceso.

En aquel siniestro, mientras circulaba en motocicleta por una zona urbana de Pitalito, Toro Paz chocó contra un reductor de velocidad sin señalización que tenía un hueco, lo que le causó un trauma craneoencefálico severo. "Había un policía acostado sin señalización y un hueco. Eso le hizo perder estabilidad", recordó María. Inicialmente atendido por bomberos, fue llevado al Hospital Departamental San Antonio sin notificar a sus familiares. Su madre lo encontró en el baño de urgencias, sentado en una silla plástica con la cabeza hacia abajo durante la noche, lo que permitió que sangre entrara a su cerebro, según la denuncia.

Sometido a tres cirugías, incluyendo la extracción de parte del hueso frontal —que nunca fue devuelto—, permaneció 25 días en cuidados intensivos y siete en intermedios. A pesar de pronósticos graves, se recuperó parcialmente, aprendiendo a comer solo y valiéndose por sí mismo, aunque con problemas de memoria. Años después, una tutela permitió colocar una prótesis en su frente.

El miércoles reciente, una convulsión grave en Pitalito no recibió atención inmediata: los bomberos reportaron falta de ambulancia, y taxistas rehusaron transportarlo. La familia lo llevó al hospital, donde llegó con otros dos accidentados y broncoaspiró. Remitido tardíamente a la Clínica Medilaser en Neiva, su estado empeoró; durante un examen el viernes en la sede Myriam Parra, sufrió un paro cardíaco y falleció.

El cuerpo permaneció más de 24 horas sin refrigeración debido a retrasos en el levantamiento por parte de autoridades de Movilidad de Neiva. "Lo dejamos vivo en Pitalito y lo entregaron muerto en Neiva", expresó María, demandando revisión de protocolos para evitar casos similares.

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