Fans internacionales están cancelando entradas para el Mundial FIFA 2026 debido a preocupaciones de seguridad en Estados Unidos tras un tiroteo mortal por agentes de inmigración en Minneapolis. El incidente ha generado llamadas al boicot y destacado problemas continuos con los precios de las entradas. La FIFA ha convocado una reunión de emergencia para abordar la creciente reacción negativa.
El Mundial FIFA 2026, coorganizado por Estados Unidos, Canadá y México con 48 equipos, enfrenta desafíos significativos ya que más de 10.000 fans internacionales han cancelado sus entradas y planes de viaje. Las cancelaciones, estimadas en hasta 17.000 según algunos informes, provienen principalmente de un reciente tiroteo mortal en Minneapolis que involucró a agentes de Inmigración y Aduanas de EE.UU. (ICE). El incidente resultó en la muerte de Renee Good, una ciudadana estadounidense de 37 años y madre de tres hijos, durante una redada, lo que ha llevado a protestas y debates sobre la militarización de la aplicación civil de la ley. Supporters de regiones como Oriente Medio, Europa, Sudamérica, Inglaterra, Brasil y Sudáfrica han expresado temores de un 'clima de miedo' debido a tácticas federales de aplicación y potencial inestabilidad civil. El diplomático libanés Mohamad Safa anunció públicamente la cancelación de su entrada, citando preocupaciones por detención arbitraria bajo las políticas de inmigración de EE.UU. Activistas como Ajamu Baraka y organizaciones de derechos humanos han instado a los fans a 'desasociarse' de los partidos organizados en EE.UU., argumentando que el espíritu de unidad global del torneo choca con las políticas domésticas bajo la administración Trump. El problema se agrava por la insatisfacción con los precios de las entradas. Los precios iniciales para la final superaron las £3.000 ($4.000 USD), criticados por grupos como Football Supporters Europe como 'extorsivos'. La FIFA respondió reduciendo algunas entradas 'Supporter Entry Tier' a $60, pero estas representan solo alrededor del 1,6 % de las asignaciones, dejando la mayoría de las entradas inalcanzables. Las cancelaciones se extienden a reservas de hoteles y vuelos, amenazando el impulso económico proyectado para el turismo y la hostelería. Con el 70 % de las entradas sin vender, la política de no reembolso de la FIFA por preocupaciones de seguridad ha generado más indignación. Los comités organizadores locales enfatizan una seguridad 'sin precedentes' para el torneo, separada de la aplicación diaria, pero los expertos señalan percepciones difusas entre visitantes internacionales. Mientras continúan los preparativos, los funcionarios enfrentan presión para restaurar la confianza antes del evento veraniego.