Los lectores automáticos de matrículas de Flock Safety se han multiplicado por todo Estados Unidos, con más de 100,000 unidades instaladas hasta la fecha. Las cámaras rastrean vehículos e individuos mediante inteligencia artificial, lo que ha generado críticas por fallos de seguridad y uso indebido.
Las cámaras de Flock funcionan como dispositivos conectados en red que ejecutan una versión modificada del software Android. Transmiten grabaciones para realizar búsquedas mediante IA que permiten consultas en lenguaje natural más allá de simples datos de matrículas. Las agencias policiales suelen compartir el acceso con socios federales, incluido el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El investigador de seguridad Benn Jordan identificó múltiples vulnerabilidades a finales de 2025. En diciembre, encontró al menos 70 cámaras expuestas en línea sin contraseña, mientras que hallazgos anteriores revelaron riesgos de acceso físico y debilidades en los puertos USB. Flock ha respondido acusando a los investigadores de buscar desfinanciar a la policía.
El uso indebido documentado incluye agentes que utilizan el sistema para acosar a sus exparejas, con decenas de casos denunciados este mes. Los empleados de Flock también accedieron a las transmisiones de un centro comunitario en Atlanta para demostrar la tecnología. En Denver, la ciudad instaló 111 cámaras en 2024 y posteriormente canceló el contrato tras las protestas públicas.