Carlos Alberto Parreira, de 83 años, mostró un empeoramiento en su estado clínico el viernes 3 de julio en el Hospital Samaritano Barra de Río de Janeiro.
El exentrenador de la selección brasileña fue diagnosticado con inflamación pulmonar y un cuadro infeccioso que afectó su función renal. Necesitó ser sedado nuevamente y comenzó a respirar con la ayuda de aparatos, además de iniciar sesiones de hemodiálisis.
El boletín médico indicó que, aunque su estado es grave, Parreira se encuentra estable y depende de soporte intensivo. Ha estado en la UCI desde el 16 de junio y está recibiendo tratamiento por linfoma de Hodgkin.
La semana anterior, Parreira había vuelto a respirar sin aparatos tras una cirugía para detener un sangrado nasal el 27 de junio.