Francia y Alemania han puesto fin a su esfuerzo conjunto para desarrollar un avión de combate de sexta generación bajo el programa Future Combat Air System. La iniciativa de 116.000 millones de dólares, lanzada en 2017, tenía como objetivo entregar aviones de combate avanzados para 2040, pero colapsó en medio de disputas entre Dassault Aviation y Airbus.
El presidente francés Emmanuel Macron y el canciller alemán Friedrich Merz anunciaron la decisión tras meses de estancamiento. El Palacio del Elíseo declaró que las autoridades alemanas concluyeron que no era posible ejercer más presión sobre las empresas involucradas. El proyecto pretendía incorporar sensores avanzados, inteligencia artificial y características de sigilo mejoradas. El comisario de Defensa de la Unión Europea, Andrius Kubilius, había descrito anteriormente el plan como un fracaso, señalando las dificultades de Europa con los esfuerzos de defensa multinacionales. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, dijo que con el conocimiento actual, el proyecto no se lanzaría en su forma original. Francia indicó que seguirá buscando proyectos de defensa europeos ambiciosos alineados con los intereses de seguridad nacional.