El comité organizador de la candidatura olímpica de los Alpes franceses 2030 atraviesa un período difícil, marcado por divisiones internas y dimisiones en puestos clave. Durante una presentación ante el IOC en Milán el 3 de febrero, la delegación mostró una fachada de unidad a pesar de las disensiones en bastidores. El tiempo apremia mientras las sucesivas salidas debilitan la candidatura francesa.
El 3 de febrero en Milán, la delegación del proyecto Alpes franceses 2030 se presentó ante los miembros del Comité Internacional Olímpico (IOC). Vestidos impecablemente y mostrando sonrisas protocolarias, recitaron un discurso preparado, simulando sintonía y confianza. Sin embargo, detrás de escena, las tensiones, resentimientos y disensiones se han multiplicado durante semanas, envenenando la atmósfera del proyecto. Esta situación crítica se ejemplifica con una serie de dimisiones de posiciones estratégicas. Anne Murac, directora de operaciones, dejó su puesto el 9 de diciembre. Arthur Richet, director de comunicaciones, dimitió el 23 de enero. Bertrand Méheut, presidente del comité de remuneración, le siguió el 2 de febrero. Además, Le Parisien reveló que Cyril Linette, en conflicto con Edgar Grospiron, presidente del comité organizador, dejará pronto de ser el director general. Estas divisiones estratégicas y humanas están minando el comité y proyectando una imagen negativa en el escenario internacional, mientras el tiempo apremia para finalizar el proyecto.