Los ministros de Medio Ambiente de las naciones del G7 declararon haber logrado avances en su reunión de dos días en París, a pesar de haber excluido el cambio climático de la agenda para evitar fricciones con Estados Unidos. La ministra de Ecología de Francia, Monique Barbut, afirmó que el enfoque pragmático orientado al consenso permitió alcanzar siete declaraciones.
Los ministros de Medio Ambiente del G7 concluyeron su reunión de dos días en París, centrándose en la protección de la naturaleza y los desafíos comunes, evitando al mismo tiempo discutir directamente el calentamiento global para apaciguar a Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.
La ministra de Ecología de Francia, Monique Barbut, declaró a los periodistas: "El cambio climático, como dije con total franqueza, no figuraba directamente entre estas prioridades. Por eso decidimos no abordar este tema fundamental, porque si lo hubiéramos hecho, habríamos corrido el riesgo de que algunos socios abandonaran la mesa de negociación".
Destacó la adopción de siete declaraciones por parte de Francia, Italia, Japón, Canadá, el Reino Unido, Alemania y Estados Unidos como resultados "excepcionales" en medio de los desafíos que enfrenta el multilateralismo medioambiental. El ministro de Medio Ambiente de Japón, Hirotaka Ishihara, señaló que el representante de Washington participó plenamente y que no se sintió presión alguna. Estados Unidos envió a Usha-Maria Turner, subadministradora de la EPA, quien declinó hacer comentarios al ser consultada.
La ministra canadiense Julie Dabrusin señaló que la protección de la naturaleza y el clima "van de la mano". El ministro italiano, Gilberto Pichetto Fratin, informó de una convergencia total sobre los "químicos permanentes" en el agua. Las declaraciones abarcaron la conservación de los océanos, la seguridad medioambiental, los desastres naturales y la salud del agua.
Los ministros dieron los primeros pasos hacia una nueva alianza para la financiación de la biodiversidad. Francia tiene previsto anunciar en junio un fondo de 600 millones de euros (701 millones de dólares) para la conservación en más de 100 parques nacionales africanos, proveniente en su mayoría de donantes filantrópicos.