Un miembro de las Fuerzas Terrestres de Autodefensa (GSDF) ha logrado que su trastorno de estrés postraumático sea reconocido como una enfermedad derivada del servicio. Este reconocimiento se produce tras denunciar casos de acoso que comenzaron después de su ingreso en 2006.
El miembro declaró que varios compañeros de mayor rango lo obligaron a vestir ropa femenina y a exponer sus partes íntimas.
Su trastorno de estrés postraumático ha sido reconocido oficialmente como una enfermedad contraída durante el servicio.
El caso involucra a las GSDF, que forman parte de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, y se centra en problemas de intimidación y acoso sexual.