Durante los últimos meses, la herramienta de IA generativa Claude, de Anthropic, fue eliminada de los sistemas internos para los equipos de JPMorgan y Goldman Sachs con sede en Hong Kong.
Anthropic ha dejado claro que Claude no cuenta con soporte oficial en Hong Kong. Algunos sistemas avanzados incluyen ahora exclusiones regionales que dejan fuera a la "Gran China".
Esta medida representa algo más que un simple inconveniente. Si los colegas en Singapur o Nueva York mantienen el acceso mientras que los de Hong Kong no, la posición de la ciudad como centro financiero global se debilita.
Los funcionarios que hablan sobre Inteligencia Artificial suelen referirse a ella en términos de la próxima revolución industrial o de riesgos existenciales. Esa retórica hace poco por captar cómo la IA se filtra en el funcionamiento cotidiano de una ciudad como Hong Kong. La geopolítica de la IA ya no es algo abstracto. Está empezando a determinar quién puede utilizar qué herramientas y bajo qué condiciones.
La eliminación de Claude no es un simple ajuste corporativo. Es una advertencia de que la IA se trata cada vez más como un activo estratégico, en lugar de como una infraestructura neutral.