El profeta Muhammad SAW es reconocido como la figura más influyente en la historia humana, incluso por no musulmanes. Su éxito en la construcción de una sociedad civil en Madinah provino de una misión clara como misericordia para el universo. Todos los residentes, musulmanes y no musulmanes por igual, vivieron en paz y cooperaron bajo su liderazgo.
El profeta Muhammad SAW ocupa el primer lugar en el libro de Michael H. Hart, The 100: A Ranking of the Most Influential Persons in History, como la figura más influyente del mundo. Este artículo discute las claves de su éxito, particularmente dos factores principales, en la construcción de una sociedad civil en Madinah.
Primero, la claridad de la misión de Rasulullah SAW de difundir misericordia, seguridad y paz para la humanidad y el universo. Esto se afirma en el Corán: "Y no te enviamos (Muhammad) sino como misericordia para los mundos" (QS. Al-Anbiya: 107). Bajo la sombra de las enseñanzas islámicas en Madinah, todas las personas – musulmanas y no musulmanas – se sintieron en paz y serenas. Rasulullah SAW, como jefe de estado, las protegió en gran medida, por lo que las diferencias de fe no causaron conflictos.
Los residentes de Madinah se necesitaban mutuamente y trabajaron codo a codo para construir fuerza económica, defensa y seguridad. Se unieron contra ataques enemigos, ya sea de dentro o de fuera, con los principales enemigos siendo la injusticia y la opresión. La Carta de Madinah, considerada la primera constitución escrita del mundo – mucho antes de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU en 1948 – registra esta unidad a través de sus dictámenes y artículos, fomentando responsabilidades compartidas.
Este éxito creó una sociedad armónica donde la colaboración interreligiosa formó la base principal para la construcción del estado de Madinah en ese momento.