El Consejo de Profesiones de la Salud de Sudáfrica ha censurado a la Dra. Tlaleng Mofokeng, una prominente médica y Relatora Especial de la ONU sobre el Derecho a la Salud, por usar lo que considera lenguaje inapropiado en redes sociales contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el activista Hillel Neuer. La decisión, derivada de una queja de la Federación Sionista Sudafricana, ha generado debate sobre el contexto lingüístico y la ética profesional. Los críticos argumentan que la sanción ignora el trasfondo político del conflicto en Gaza y sofoca la expresión legítima.
La Dra. Tlaleng Mofokeng, una distinguida médica sudafricana y Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Salud, ha enfrentado recientemente una sanción del Consejo de Profesiones de la Salud de Sudáfrica (HPCSA) por publicaciones en redes sociales que critican al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y a Hillel Neuer de UN Watch. El HPCSA consideró su lenguaje 'inapropiado' e improfesional, emitiendo una carta sancionadora sin razonamiento detallado ni justificación.
La queja provino de la Federación Sionista Sudafricana (SAZF), que acusó a Mofokeng de mala conducta. Sus publicaciones incluían la frase 'f**k Netanyahu' en respuesta a su rechazo de un alto el fuego en medio de muertes civiles continuas en Gaza, y descriptores como 'malvado', 'bastardo' y 'escoria malvada' para Neuer, a quien acusó de propaganda anti-palestina y esfuerzos para desfinanciar la UNRWA. También se refirió a Neuer como un 'hombre blanco' en el contexto de criticar dinámicas de poder y supremacía, no la raza en sí.
El artículo argumenta que la acción del HPCSA pasa por alto un contexto crucial, tratando el lenguaje como vulgaridad en lugar de resistencia política. Enfatiza que las palabras de Mofokeng eran 'golpes hacia arriba' contra la complicidad percibida en la crisis humanitaria de Gaza, incluyendo matanzas masivas y hambruna. El lenguaje, sostiene el texto, evoluciona con la cultura e historia – ejemplos incluyen el pidgin sudafricano Fanagalo de las eras mineras y el argot digital moderno – y la 'vulgaridad' es históricamente contingente.
Apoyándose en pensadoras como Audre Lorde, quien veía la ira como una herramienta contra la opresión, la crítica destaca la aplicación selectiva del HPCSA, señalando su fracaso pasado en sancionar figuras de la era del apartheid como el Dr. Wouter Basson. La sanción se presenta como parte de una 'lawfare' más amplia para silenciar voces pro-palestinas, instando al HPCSA a revocarla y disculparse para restaurar su credibilidad.
Este caso plantea preguntas sobre quién vigila el habla profesional, especialmente cuando intersecta con injusticias globales. La jurisdicción del HPCSA sobre publicaciones no relacionadas con pacientes también se cuestiona, ya que caen fuera de su mandato sobre atención y conducta.