La 23ª cima India-Rusia del 5 de diciembre mostró la solidez de su asociación estratégica en medio de desafíos globales, pero careció de resultados importantes. Aunque surgieron nuevas empresas conjuntas en farmacéuticos y fertilizantes, la relación sigue estancada en áreas inexploradas. La cooperación económica muestra promesa, especialmente del lado ruso, pero los acuerdos de defensa siguieron eludiendo.
La reciente 23ª cima India-Rusia, celebrada el 5 de diciembre, presentó una imagen mixta de la relación bilateral. En la superficie, pareció un éxito, subrayando la resiliencia de los lazos de larga data en dominios tradicionales como la defensa y la energía. Sin embargo, los avances sustantivos fueron escasos, con los líderes optando por acuerdos modestos en lugar de tratos ambiciosos.
Se anunciaron dos empresas conjuntas notables: una en farmacéuticos y otra en suministro de fertilizantes. Estas iniciativas, junto con un aumento en los intercambios entre medios y sociedades civiles, señalan un progreso incremental. No obstante, la ausencia de pactos de alto valor resalta el estancamiento subyacente. Como señala Aleksei Zakharov, fellow de la Observer Research Foundation en Nueva Delhi, la asociación es „paradójica“: sostenible a través de conexiones establecidas pero obstaculizada por caminos no definidos en sectores emergentes.
Los lazos económicos están ganando impulso, impulsados en gran medida por el interés ruso. Una gran delegación de funcionarios económicos y bancarios de Moscú asistió, viendo a India como un „puerto seguro“ para empresas que navegan sanciones. Cinco bancos rusos operan ahora en India, con planes de expansión, y el Banco Central ruso planea abrir una sucursal en Mumbai para 2026. El mecanismo de liquidación rupia-rublo se ha expandido significativamente en años recientes, facilitando un comercio que alcanzó niveles récord —aunque fuertemente sesgado hacia importaciones de petróleo y descrito como transaccional.
La cooperación en defensa permanece opaca, apartada de la vista pública en medio de tensiones por la guerra en Ucrania. No se revelaron nuevos acuerdos, posiblemente debido a negociaciones técnicas o precaución geopolítica. La relación ha resistido las repercusiones de la guerra pero enfrenta barreras, con su futuro dependiendo de factores externos como la resolución del conflicto. Esta dinámica sugiere la necesidad de esfuerzos renovados para revitalizar la asociación más allá de las apariencias.