En una semana, la India dio la bienvenida al Año Nuevo hindú con Ugadi, Gudi Padwa, Cheti Chand y Chaitra Shukladi, seguidos de Eid ul-Fitr, que marca el final del Ramadán, y Ram Navami, que se aproxima. La coincidencia de estos festivales subraya la tradición de coexistencia de la nación. La obra la retrata como un experimento diario de pluralismo.
Según un artículo del Indian Express, el domingo por la mañana después de Eid, las calles aún conservaban la dulzura de la celebración, con niños aferrados a sobres de Eidi y cocinas que olían a sevaiyan. La semana pasada llegó el Año Nuevo hindú a través de Ugadi y Gudi Padwa, con un chutney de neem y jengibre que simboliza la amargura y la dulzura de la vida. El Eid ul-Fitr siguió con el avistamiento de la luna, las mezquitas llenas de oraciones y el eco de los saludos "Eid Mubarak". Ram Navami, que celebra el nacimiento de Lord Ram, se acerca pronto. La obra cita a Muhammad Iqbal: "Manzil se aage badh kar manzil talaash kar/ Mil jaaye tujhko dariya to samandar talaash kar". Firaq Gorakhpuri escribió: "Sarzameen-e-Hind par aqwaam-e-aalam ke Firaq/ Qafile baste gaye, Hindostan banta gaya". Brij Narayan Chakbast declaró: Hum ko mita sake ye zamane mein dam nahin/ Hum se zamana khud hai, zamane se hum nahin'. Estos festivales transmiten renovación, moderación y dharma. La India ha practicado durante siglos la coexistencia, en la que los credos se enriquecen mutuamente. El urdu ejemplifica esta cultura compuesta.