El legado de clientelismo de Jacob Zuma acecha la democracia sudafricana

Una pieza de opinión critica el rol del expresidente Jacob Zuma en fomentar un sistema de clientelismo dentro de la ANC, vinculándolo a la corrupción continua en instituciones estatales. El autor sugiere convocar a Zuma ante la Comisión Madlanga para abordar la campaña de 'un millón de miembros' que admitió miembros no verificados. Este sistema, argumenta, priorizó la lealtad sobre la competencia, robando oportunidades a la juventud.

La pieza de opinión, publicada el 18 de noviembre de 2025 en la sección Opinionista de Daily Maverick, cuestiona por qué Jacob Zuma, durante su mandato como presidente de la ANC, permitió que la campaña de 'un millón de miembros' inundara al partido con individuos no verificados y sin escrúpulos. Por una tarifa de 10 rands, cualquiera podía convertirse en miembro al instante, independientemente de su antecedentes, lo que el autor describe como un impulso para alimentar el ego de los líderes de la ANC en lugar de avanzar la democracia.

Esto llevó a la llegada de figuras como Brown Mogotsi a las filas, convirtiendo el despliegue de cuadros en una herramienta de reclutamiento para matones y criminales profesionales. Instituciones clave como el Servicio de Policía Sudafricano (SAPS), Departamento de Desarrollo Social, clúster de justicia, Transnet y Eskom fueron infiltradas por estafadores de adquisiciones, particularmente en departamentos de cadena de suministro.

El sistema de clientelismo operaba asegurando votos a través de contratos inflados –a menudo 200% o 300% por encima del valor–, resultando en gastos infructuosos y derrochadores que preocupan al Auditor General. Los fondos fueron supuestamente desviados en bolsas de basura negras y sobres marrones para influir en conferencias y reuniones de la ANC. Los cuadros fueron presionados para prepagar a proveedores corruptos por trabajos no entregados o de calidad inferior, como papelería sin usar valorada en cientos de miles de rands.

El autor retrata a Zuma como un 'Papá Noel' que distribuía contratos en lugar de juguetes, construyendo un ecosistema donde el emprendimiento significaba explotar al Estado en vez de entregar valor. La lealtad primó sobre la competencia, privando a la juventud de un futuro próspero en beneficio de los codiciosos. Aunque nombra a figuras de nivel medio como Brown Mogotsi y Edwin Sodi, la pieza destaca a los Gupta como los 'verdaderos tiburones', refiriéndose a escándalos como la piscina contra incendios de Nkandla y el fraude en el Hospital Tembisa que involucraba Lamborghinis.

Este legado, argumenta la opinión, sostiene el culto a Zuma, con seguidores anhelando un regreso a esos 'buenos tiempos' en medio de una corrupción romantizada.

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