El parlamento japonés aprobó el miércoles una legislación para reforzar las inspecciones de las tuberías de alcantarillado antiguas. La medida se produce tras un accidente mortal causado por un socavón en la prefectura de Saitama el año pasado.
La Ley de Alcantarillado revisada introduce nuevos estándares de seguridad basados en el grado de corrosión y deterioro. Los gobiernos locales deben divulgar los resultados de las inspecciones de seguridad y las medidas adoptadas. Las inspecciones en zonas de alto riesgo se realizarán ahora cada tres años en lugar de cada cinco. Las leyes entrarán en vigor en un plazo de seis meses tras su promulgación. Una encuesta gubernamental reveló que, a finales de febrero, 748 kilómetros de tuberías de alcantarillado necesitaban reparaciones. Los cambios también permiten una mayor cooperación entre el gobierno central y los gobiernos locales en cuanto a financiación y reparaciones.