Kanye West, conocido ahora como Ye, actuó el jueves en el estadio Metropolitano de Madrid ante unas 65.000 personas. El espectáculo, que duró unos 100 minutos, combinó momentos nostálgicos con una puesta en escena original pero desigual.
El rapero subió a un escenario en forma de media esfera gigante que representaba un globo terráqueo. Desde allí interpretó temas como Black Skinhead, Power, Jesus Walks y Runaway, entre otros de sus primeros álbumes.
El público pagó entre 190 y 600 euros por entrada. Muchas canciones se ofrecieron en versiones cortas de dos minutos y la música estaba pregrabada.
West ha cancelado conciertos en varios países europeos por sus comentarios antisemitas anteriores. El espectáculo incluyó luces, láseres y fuegos artificiales, aunque el artista no habló entre las canciones.