El presidente José Antonio Kast anunció que Chile retira el apoyo a la candidatura de Michelle Bachelet como secretaria general de la ONU, argumentando inviabilidad debido a la dispersión de candidaturas latinoamericanas. Bachelet confirmó que continuará con el respaldo de Brasil y México. La oposición expresó su molestia, pero no lanzó amenazas específicas.
El martes 24 de marzo de 2026, el gobierno chileno encabezado por el presidente José Antonio Kast anunció oficialmente el retiro del patrocinio a la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la secretaría general de la ONU. La decisión siguió a una evaluación del contexto electoral, marcado por la 'dispersión de candidaturas de países latinoamericanos y diferencias con actores relevantes', según el Ministerio de Relaciones Exteriores. Como gesto, Chile se abstendrá de respaldar a otros candidatos si Bachelet continúa, informaron fuentes gubernamentales a La Tercera. Kast informó personalmente a Bachelet durante una reunión en La Moneda el viernes anterior, retrasando el anuncio público hasta ese día mientras ella se encontraba en el extranjero. El canciller Francisco Pérez-Mackenna enfatizó: 'Respetamos absolutamente su decisión de seguir haciendo campaña', y añadió que el gobierno trabajará con quien resulte electo. La portavoz del gobierno, Mara Sedini, lo describió como una 'decisión diplomática' debido a la falta de condiciones para lograr acuerdos. Bachelet respondió en un comunicado: 'Entiendo que las definiciones de política exterior pueden variar con las nuevas administraciones. Mi disposición a contribuir a este desafío permanece intacta; continuaré el trabajo conjunto con Brasil y México'. La postulación, presentada en septiembre de 2025 y formalizada en febrero de 2026 por la administración de Gabriel Boric, careció de coordinación previa con el gobierno entrante, que criticó la ausencia de notificación sobre el apoyo de Brasil y México a pesar de las invitaciones al cambio de mando del 11 de marzo. La presidenta del PS y senadora Paulina Vodanovic lamentó el retiro como un 'fracaso de la diplomacia chilena' y un cambio en el ánimo de la oposición, pero descartó el obstruccionismo: 'No hay intención de ser obstruccionistas, pero hay un cambio en el ánimo'. Un grupo de excancilleres, incluidos Heraldo Muñoz e Ignacio Walker, respaldó a Bachelet en una carta, calificándolo de 'bochorno internacional' y destacando su viabilidad debido a su prestigio y al apoyo transversal para que una mujer ocupe el cargo.