La ministra de la Mujer, Judith Marín, solicitó la renuncia no voluntaria de Priscilla Carrasco, directora nacional del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SernamEG), en medio de su tratamiento por cáncer de mama triple negativo. El presidente José Antonio Kast respaldó la decisión por pérdida de confianza, pero el proceso se suspendió tras la presentación de una licencia médica por parte de Carrasco. La medida generó críticas de oposición, oficialismo y figuras como Paulina Núñez y Evelyn Matthei.
La ministra Judith Marín decidió remover a Priscilla Carrasco de su cargo como directora nacional del SernamEG, argumentando una pérdida de confianza. Esta acción ocurrió mientras Carrasco, madre de dos niños, recibe tratamiento por cáncer de mama triple negativo, una forma agresiva de la enfermedad que afecta a mujeres jóvenes.
El presidente José Antonio Kast defendió la remoción, indicando que "se han ido encontrando situaciones complejas que se irán comunicando paso a paso a la ciudadanía". Inicialmente, el gobierno ofreció colaborar "en todo lo que sea humano", incluyendo apoyo en el tratamiento médico. Sin embargo, tras el revuelo, Carrasco presentó una licencia médica que dejó en suspenso el proceso.
Críticas surgieron no solo de la oposición, sino de sectores del oficialismo y figuras clave. La presidenta del Senado, Paulina Núñez, la excandidata presidencial Evelyn Matthei y el cardenal Chomalí cuestionaron la falta de empatía, especialmente tras la reciente declaración de "emergencia oncológica" por el gobierno.
El episodio resalta tensiones en la gestión política del nuevo gobierno, a solo semanas de su inicio el 11 de marzo.