El presidente José Antonio Kast firmó uno de sus primeros decretos para implementar el plan “Escudo Fronterizo”, que aborda migración irregular, contrabando y narcotráfico. Una encuesta de Cadem indica que el 80% de los chilenos lo apoya. La medida divide a la oposición y mantiene canales diplomáticos abiertos con Bolivia.
La asunción de José Antonio Kast como presidente de Chile marca una nueva etapa política, según columnas de opinión publicadas en La Tercera. Uno de los primeros decretos firma el plan “Escudo Fronterizo”, presentado como respuesta a amenazas en la frontera norte vinculadas a migración, contrabando y narcotráfico. Según Cadem, el 80% de los chilenos aprueba su implementación, mientras Bolivia indica que las medidas no interrumpen el diálogo bilateral, y la Cancillería mantiene canales abiertos, escribe Stephanie Alenda, directora de Investigación de la Universidad Andrés Bello. La iniciativa divide a la oposición: el Frente Amplio la critica y sectores del Socialismo Democrático la respaldan, según notas relacionadas en el sitio. Alenda destaca una retórica dual del gobierno: firmeza interna y pragmatismo institucional, con gestos como la invitación a Flávio Bolsonaro y referencias a Sebastián Piñera, junto a una propuesta de indulto para uniformados condenados por el estallido social. Gabriel Zaliasnik, profesor de Derecho Penal de la Universidad de Chile, cuestiona reacciones opositoras, citando el festival Lollapalooza donde “una banda recurrió a imágenes destinadas a equiparar subliminalmente a líderes de derecha con el nazismo, banalizando el uso de la esvástica”. Guillermo Larraín, de la FEN de la Universidad de Chile, advierte riesgos de un “gobierno de emergencia”: expectativas de soluciones rápidas a problemas complejos como la criminalidad organizada podrían llevar a errores costosos, comparando con casos como Calderón en México o Bukele en El Salvador.