El presidente José Antonio Kast supervisó este lunes el inicio de obras del Plan Escudo Fronterizo en el complejo fronterizo de Chacalluta, Arica, con zanjas de hasta tres metros de profundidad para frenar la migración irregular. La iniciativa divide a la oposición chilena y genera reacciones en Perú y Bolivia. Ministros detallaron una extensión de 500 km en la frontera norte.
El lunes 16 de marzo de 2026, el presidente José Antonio Kast llegó a Arica y Parinacota para encabezar un comité de seguridad en la base militar Solo de Zaldívar, con ministros como Trinidad Steinert (Seguridad Pública), Claudio Alvarado (Interior) y Fernando Barros (Defensa). Posteriormente, visitó Chacalluta, donde el Ejército y el Ministerio de Obras Públicas iniciaron excavaciones con retroexcavadoras, parte del Plan Escudo Fronterizo, prometido en campaña para contener inmigración irregular, narcotráfico y crimen organizado mediante zanjas, muros, sensores y drones en 500 km de frontera norte (210 km con Bolivia, 89 km con Perú). En Arica, se ampliarán de 3 km a 30 km en 90 días, con zanjas de 2,5-3 m de profundidad, 3 m de ancho y camellones de 1,4 m; se desplegaron 700 efectivos y maquinaria desde el viernes previo. Obras por el Cuerpo Militar del Trabajo incluyen vallas de 5 m electrificadas, 500 camiones y 20 máquinas pesadas. Kast afirmó: “Esta retroexcavadora no va a fracasar, porque esta retroexcavadora la empujan todos los chilenos” y “queremos usar las retroexcavadoras para construir un Chile soberano”. Alvarado anunció proyectos de ley para sancionar transportadores de migrantes irregulares. La oposición está dividida: Frente Amplio (FA) critica como “medidas de marketing”, citando reducción del 54% en ingresos irregulares bajo Boric; Constanza Martínez dijo “no tiene nada de novedoso”; Diego Ibáñez abogó por continuar despliegues previos. Apoyan Jaime Araya (PPD) y Sebastián Videla (Liberal): “señal de frente a los delincuentes”. Juan Santana (PS) pidió medidas serias. En Perú, gobernador de Tacna Luis Ramón Torres solicitó apoyo a Lima; canciller Hugo de Zela lo vio beneficioso. En Bolivia, canciller Fernando Aramayo dijo no afecta diálogo, pero expresidentes Eduardo Rodríguez Veltzé y Evo Morales cuestionaron por Tratado de 1904.