Como parte de su visita de Estado a EE. UU. en 2026 —detallada en la cobertura previa de su llegada y discurso ante el Congreso—, el viaje del rey Carlos III a Washington destaca la asociación entre el Reino Unido y Estados Unidos antes del 250.º aniversario de la nación estadounidense. Shannon Felton Spence, exfuncionaria del consulado británico y actual investigadora en Harvard, califica al rey como el principal activo de 'soft power' del Reino Unido, vaticinando una relación cálida con el presidente Trump a pesar de las tensiones con el primer ministro Keir Starmer.
La visita subraya más de 200 años de historia y valores compartidos entre EE. UU. y el Reino Unido. Spence señaló los encuentros previos y los puntos en común entre Carlos y Trump, destacando que el presidente siempre ha admirado al monarca, de forma similar a la relación que mantuvo con la reina Isabel II. La fascinación de los estadounidenses por la realeza, desde las herederas de Vanderbilt hasta los medios modernos, amplifica esta ofensiva de encanto.
A diferencia del primer ministro Starmer (jefe de gobierno), Carlos mantiene un estatus diplomático igual al de Trump como jefe de Estado. Su postura apartidista permite centrarse en los valores democráticos, el estado de derecho, la OTAN, el apoyo a Ucrania y la cooperación bilateral, haciendo eco del discurso de 1991 de la reina Isabel II ante el Congreso sobre el 'soft power' (según la teoría de Joe Nye).
Para obtener detalles completos del evento, consulte la cobertura de la serie sobre la llegada, las ceremonias en la Casa Blanca, el discurso histórico y las próximas paradas en Nueva York y Virginia.