Una pareja de Nevada ha confesado haber asesinado a su hija pequeña después de que esta se orinara encima; años después, el cuerpo sigue sin aparecer. Ricky Beasley y Lakeia Walker se declararon culpables en relación con la muerte de su hija, Zaela Walker, ocurrida en 2018.
Ricky Beasley, de 34 años, y Lakeia Walker, de 35, se declararon culpables de asesinato en segundo grado y de complicidad en asesinato, respectivamente. Los fiscales señalaron que Beasley lanzó a la niña de 3 años contra una pared en un ataque de ira y que, posteriormente, buscó en internet formas de detener las convulsiones en niños. La abuela informó haber escuchado un golpe fuerte antes de ver a Beasley sosteniendo a la niña mientras lloraba.