Lena Wåhlander, en Källmyra cerca de Östervåla, miró por la ventana cuando su terrier empezó a gruñir y vio a dos lobos en el jardín. Su pareja contó cuatro lobos desde otra ventana. Los animales estaban olfateando la zona a 50 metros de la casa.
Lena Wåhlander había sacado a pasear a sus perros por la mañana en Källmyra, a las afueras de Östervåla. Una vez dentro, su terrier comenzó a gruñir, lo que la llevó a mirar por la ventana. "Vi a dos primero. Mi pareja estaba en otra ventana y contó cuatro lobos", relató Lena Wåhlander. Los lobos se movían por el jardín, olfateando el área donde ella y los perros habían estado momentos antes. "Estaban husmeando por donde habíamos estado nosotros", recordó. Estaban a solo 50 metros de distancia. "Me parecen animales fascinantes", comentó sobre el avistamiento. No es el primer encuentro cercano que tiene Lena Wåhlander con lobos. Hace un par de años, mientras paseaba a los perros con un conocido, uno de los perros regresó mientras era perseguido por lobos. "No estaban cazando, sino persiguiéndolo de una forma juguetona", recordó. Aunque encuentra incómodo tener a los lobos tan cerca, su mayor preocupación es por los ganaderos de ovejas que corren riesgo de sufrir ataques. "No, no me gustaría ser criadora de ovejas", afirmó. Lena espera que haya más encuentros con lobos en el futuro. "Sí, creo que volverá a ocurrir".