El Tribunal Superior de Seúl ratificó el 29 de abril la cadena perpetua para Kim Nok-wan, líder de la red de explotación sexual 'Vigilante' que operaba a través de Telegram. Kim cometió delitos contra 261 víctimas entre mayo de 2020 y enero de 2025.
Kim Nok-wan atraía a sus víctimas a la sala de chat 'Vigilante' amenazándolas con difundir su información personal. Se les decía a las víctimas que solo podían salir si reclutaban a otras 10 personas, creando una pirámide de abuso. La policía detuvo a 14 miembros, 10 de ellos adolescentes.
Kim agredió sexualmente a 234 víctimas y produjo 1,381 piezas de material de explotación. Se hizo pasar por dos personas distintas para engañar a las víctimas y entablar relaciones que desembocaban en agresiones. El tribunal calificó los crímenes como delitos contra los derechos humanos.
El tribunal de apelaciones citó la duración de cuatro años y la naturaleza sádica de los actos al confirmar la sentencia, añadiendo 30 años de vigilancia electrónica y 10 años de divulgación de información personal. Las víctimas siguen viviendo con miedo.