Lily Allen respondió a las críticas en redes sociales sobre su concierto en Londres, insistiendo en que está orgullosa de la producción. La artista de 41 años abordó las quejas sobre el horario, la duración y la interacción con el público. Su álbum West End Girl se lanzó el año pasado.
La estrella del pop recurrió a X después de que un fan se quejara sobre el espectáculo en el O2: sin teloneros, inicio a las 21:10, finalización a las 22:00, cero interacción en el escenario y entradas de 86 libras en las zonas más altas. Lily respondió que una orquesta fue la encargada de abrir el show, que la duración siempre se anunció como la del álbum completo y que el retraso en el inicio se debió a un percance con sus medias.
Explicó que la decisión de no hablar fue un recurso artístico para mantener la cuarta pared intacta, añadiendo que todos en la gira están "trabajando muy duro" y que ella se siente "extremadamente orgullosa". Otro seguidor intervino para señalar que la orquesta era el acto de apertura anunciado.
El crítico original suavizó su postura, comentando que el formato era claro, pero que la falta de un simple agradecimiento le resultó extraña. Todo el intercambio tuvo lugar el 29 de junio.