Tras una reunión en Davos con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha retirado sus amenazas arancelarias contra Suecia y varios otros países vinculados a Groenlandia. Fuentes indican que Rutte fue el artífice de un vago acuerdo verbal que resolvió temporalmente la crisis. Los líderes de la UE respiran aliviados, pero prometen resistir futuras presiones.
El 22 de enero de 2026, el presidente de EE.UU., Donald Trump, se reunió con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en Davos, Suiza, en el Foro Económico Mundial. Tras las conversaciones, Trump anunció en Truth Social que había alcanzado «un marco para un acuerdo futuro» sobre Groenlandia y el Ártico, retirando las amenazas arancelarias contra Suecia, Dinamarca y otros seis países europeos. Filtraciones a The Washington Post y Bloomberg indican que el acuerdo es verbal y vago, sin documentos escritos para evitar filtraciones de Trump. El núcleo del acuerdo implica negociaciones en curso que otorgan a EE.UU. poder de veto sobre inversiones rusas y chinas en los minerales de Groenlandia, así como la capacidad de colocar misiles y establecer bases militares designadas como territorio estadounidense. Se atribuye a Rutte haber mostrado a Trump «un camino hacia la desescalada» y una «zona de aterrizaje» para salvar la cara ante las amenazas de contramedidas de la UE, caídas en los mercados bursátiles y críticas del Congreso de EE.UU. Una fuente europea dijo a The Washington Post: «Rutte le mostró un camino. Le mostró una zona de aterrizaje y a Trump le gustó». The Wall Street Journal confirma que el acuerdo carece de detalles reales, mientras que Sky News lo califica de «tontería» y mero escape para Trump. En la cumbre de emergencia de la UE en Bruselas el 23 de enero, los líderes respiraron aliviados. El presidente del Consejo, António Costa, declaró: «La UE tiene el poder y las herramientas para hacerlo». El primer ministro sueco Ulf Kristersson (M) señaló que el tono de Trump dañaba la confianza, pero la unidad le obligó a rectificar. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, enfatizó: «Tuvimos éxito al mantenernos firmes, sin escalar y estando muy unidos». La primera ministra danesa Mette Frederiksen añadió: «Cuando Europa no está dividida, se mantiene unida y es clara y fuerte, obtenemos resultados». El presidente finlandés Alexander Stubb elogió a Rutte: «Solo deberíamos estar agradecidos de que sea nuestro secretario general ahora mismo». Un diplomático anónimo lo llamó «muy bueno para mantener unida esta alianza en un momento difícil». Matthew Kroenig del Atlantic Council describió a Rutte como «uno de los diplomáticos más efectivos de Europa y susurrador de Trump». La crisis ha aumentado la conciencia sobre la necesidad de unidad frente a presiones.