Por primera vez, hombres y mujeres en España han disfrutado de una duración media casi idéntica de permiso por nacimiento y cuidado del menor en los primeros nueve meses de 2025. Mientras las mujeres tomaron 112 días, los hombres alcanzaron 109, frente a 103 del año anterior. Sin embargo, las excedencias voluntarias siguen siendo mayoritariamente solicitadas por mujeres.
En los primeros nueve meses de 2025, un total de 343.421 personas en España han disfrutado del permiso por nacimiento y cuidado del menor, según datos publicados por la Seguridad Social. La duración media ha sido de 112 días para las mujeres, equivalente a las 16 semanas establecidas por ley, y de 109 días para los hombres, o 15 semanas y cuatro días. Esto marca un avance significativo, ya que en el mismo periodo de 2024 los hombres solo disfrutaron de 103 días de media, o 14 semanas y cinco días.
A pesar de esta equiparación en los permisos pagados, que cubren el 100% de la base de cotización, persisten desigualdades en las excedencias voluntarias. Entre enero y septiembre se tramitaron 43.623 excedencias, un 1,9% más que el año anterior, de las cuales el 83,3% fueron solicitadas por mujeres y solo el 16,7% por hombres, comparado con el 84,5% y 15,5% del periodo previo.
El coste total de las prestaciones por nacimiento ascendió a 2.857 millones de euros, un 5,9% más pese a un crecimiento del 1,3% en el número de permisos, lo que indica un aumento en los salarios medios de los beneficiarios. La reciente ampliación a 19 semanas, aprobada en julio, elevará este gasto en unos 1.000 millones de euros anuales.
Las regiones con más prestaciones son Andalucía (66.245), Cataluña (63.015) y la Comunidad de Madrid (59.178), mientras que en áreas menos pobladas como La Rioja solo se registraron 2.390. Para las excedencias, Madrid lidera con 8.574, seguida de Cataluña (6.204) y Andalucía (5.064).
Un informe de EsadeEcPol del año pasado destaca que, en promedio, 12 de las 16 semanas del permiso paterno se solapan con el de la madre, lo que podría limitar la involucración prolongada del padre en el cuidado infantil, aunque beneficia la salud materna.