Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación de México, fue abatido durante una redada en Tapalpa, Jalisco, el domingo. La operación, respaldada por inteligencia estadounidense, resultó en la muerte de al menos 25 efectivos mexicanos en medio de intensos disparos del cártel. La violencia retaliatoria incluyó incendios provocados y bloqueos en varias estados.
La muerte de El Mencho representa un golpe significativo a uno de los cárteles de la droga más poderosos de México. Según el gobierno mexicano, las fuerzas de seguridad recibieron una pista sobre su ubicación en Tapalpa, una zona en el estado de Jalisco. La redada involucró al ejército y la guardia nacional, con un sustancial apoyo de inteligencia de Estados Unidos, incluida asistencia de la CIA que supuestamente lo rastreó a través de una novia. Aunque el plan era capturarlo vivo, los miembros del cártel respondieron con intensos disparos, hiriendo a El Mencho, quien murió en camino a un hospital. Al menos 25 efectivos murieron en el enfrentamiento. El Mencho, cuyo nombre formal es Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, había liderado el Cártel Jalisco Nueva Generación durante casi dos décadas, convirtiéndolo en una figura más perdurable que incluso Joaquín «El Chapo» Guzmán. Nacido en Michoacán, creció en la pobreza y trabajó en el comercio de aguacates antes de emigrar a Estados Unidos, donde cometió delitos que llevaron a su deportación. Sirvió brevemente como policía en Jalisco, un rol que supuestamente le ayudó a aprender a corromper funcionarios. El periodista León Krauze, quien ha seguido el ascenso de El Mencho, describió las operaciones del cártel: «Todas estas personas que se unen a este negocio... saben que están en él por un viaje probablemente emocionante, si ese tipo de cosa te emociona, pero muy corto». El cártel, que se especializa en la producción de metanfetaminas y fentanilo, también se ha expandido a la extorsión, el tráfico de personas y amenazas contra productores de aguacates en Michoacán. Bajo la política de «abrazos, no balazos» del expresidente Andrés Manuel López Obrador, señaló Krauze, el cártel floreció, creciendo más fuerte que a sus rivales. La actual presidenta Claudia Sheinbaum ha adoptado una postura más dura, como se ve en acciones contra el Cártel de Sinaloa. Reuniones recientes entre Estados Unidos y México, hace unas cuatro o cinco semanas, señalaron demandas estadounidenses por medidas más agresivas. Tras la redada, el cártel retalió con incendios en negocios, bloqueos y caos en varias ciudades, destacando su armamento similar al militar alimentado por el comercio ilícito de armas de Estados Unidos. Krauze enfatizó la colaboración bilateral profundizada: «Ojos estadounidenses en el cielo y botas mexicanas en el terreno». Sin embargo, advirtió que persisten problemas más profundos, incluidos presuntos lazos entre políticos y el crimen organizado, y recientes reformas judiciales que reemplazaron a la Corte Suprema con jueces influenciados por el ejecutivo. Krauze expresó un optimismo moderado: «Estamos en un mejor lugar que hace dos años... Pero... va a tomar mucho tiempo para que esto cambie».