El Mjällby, campeón de la Allsvenskan del año pasado, ha comenzado la temporada con dos derrotas tras caer 0–2 frente al recién ascendido Örgryte en el Strandvallen. A pesar de crear varias ocasiones, los locales no lograron superar la defensa del Örgryte. El capitán, Jesper Gustavsson, describió la situación como 'difícil en este momento'.
El partido del sábado en el Strandvallen fue el primer encuentro en casa del Mjällby en la Allsvenskan desde la celebración del título el otoño pasado. Ante 3.884 espectadores, los aficionados esperaban ver la forma de un campeón tras la derrota inicial contra el Hammarby y la clasificación para la final de la Copa de Suecia.
El Örgryte, que empató con el Malmö FF en su regreso a la Allsvenskan, aprovechó los contraataques con eficacia. El portero Robin Wallinder detuvo la primera ocasión, pero el capitán Anton Andreasson anotó el 1–0, seguido por el 2–0 de Jerome Tibbling. 'Encajamos goles con demasiada facilidad', declaró Jesper Gustavsson a TV4.
El entrenador Karl Marius Aksum realizó dos cambios al descanso y el Mjällby aumentó la presión contra el muro defensivo del Örgryte frente al guardameta Hampus Gustafsson. Se crearon varias ocasiones claras, pero sin llegar a marcar. 'Es increíble que no hayamos anotado en la segunda mitad', afirmó Aksum.
El Örgryte logró su primera victoria en la Allsvenskan desde 2009, y su entrenador, Andreas Holmberg, se mostró 'muy orgulloso'. El Mjällby, con el núcleo del equipo que logró el récord de 75 puntos el año pasado, se sitúa sin puntos y con una diferencia de goles de 0–5. El próximo rival será el Brommapojkarna.