Las incesantes lluvias del monzón han provocado graves inundaciones en Bombay, acabando con la vida de al menos siete personas en los últimos cinco días y alterando el transporte y la vida cotidiana en toda la ciudad.
Bombay ha visto carreteras sumergidas, viviendas anegadas en zonas bajas y centros educativos que han suspendido clases y exámenes. El Departamento Meteorológico de la India ha advertido de que se esperan más lluvias durante los próximos tres días.
La ciudad se asienta sobre terrenos ganados al mar, y gran parte de ella se encuentra a pocos metros sobre el nivel del mar. La expansión urbana ha interrumpido los cauces naturales de agua, provocando inundaciones frecuentes en zonas como Hindmata, Kurla y Sion. Las mareas altas han reducido aún más la eficacia del sistema de drenaje de aguas pluviales.
Tras las inundaciones de julio de 2005, que dejaron 944 mm de lluvia en 24 horas, las autoridades pusieron en marcha el proyecto BRIMSTOWAD, instalaron estaciones de bombeo y ampliaron los desagües. Sin embargo, muchas obras siguen sin terminar y la red de drenaje tiene dificultades para hacer frente a las ráfagas de lluvia breves e intensas.
El derrumbe de un chawl en Mankhurd acabó con la vida de cinco niños. Los enlaces de transporte, incluida la autopista Bombay-Pune y los servicios ferroviarios, sufrieron interrupciones debido a desprendimientos de tierra e inundaciones. Los funcionarios señalaron que la limpieza de sedimentos previa al monzón ayudó en algunas zonas, aunque la gobernanza y la rendición de cuentas siguen estando repartidas entre múltiples organismos.