Henric Hermansson comenzó a modificar amplificadores de guitarra siendo adolescente en Dala-Järna y ahora tiene clientes en todo el mundo, incluidos músicos famosos y estudios. Su taller en la granja familiar ha pasado de ser un hobby a un negocio exitoso, a pesar de años iniciales difíciles. Él enfatiza la importancia tanto del sonido como de la sensación en sus creaciones.
Henric Hermansson, de Dala-Järna en Dalarna, comenzó su andadura con amplificadores de guitarra como aficionado de 15 años. Experimentó con componentes para lograr el sonido perfecto que faltaba en los modelos comerciales – mejor sensación de ataque al golpear las cuerdas y claridad en todos los tonos, independientemente del nivel de distorsión, para un sonido más pleno y agresivo. nnSu modified amplifiers han ganado gran demanda. Hoy, tanto músicos internacionales como estudios de música adquieren su trabajo, y tiene clientes en más de 30 países, principalmente de Estados Unidos y Canadá. Hermansson ahora puede elegir a sus clientes y rechazar ciertos encargos. nnEl éxito no llegó fácilmente. Durante varios años, su esposa sostuvo a la familia mientras él construía su marca en el pequeño taller de la granja. «Decidimos en familia que yo me dedicara a esto, pero hubo un tiempo en que ni siquiera podíamos permitirnos una pizza», dice. nnHermansson resalta la sensación en el sonido: «No es solo lo que oyes, sino cómo se siente lo que es importante». Su cliente soñado es la banda sueca de metal Opeth. Pese al desarrollo inesperado, reflexiona: «Es difícil entender cómo se ha llegado a esto, es asombroso». nnEl taller en Dala-Järna, parte del municipio de Vansbro, simboliza el éxito de un emprendedor local en la industria musical.