La activista Olimpia Coral Melo explicó en una entrevista el impacto de la Ley Olimpia, un conjunto de reformas que penaliza la difusión no consentida de imágenes íntimas en México. Surgida de su propia experiencia de abuso en 2013, la ley busca no solo castigar a los agresores, sino prevenir futuras víctimas de violencia digital. Coral enfatizó la necesidad de responsabilizar a las plataformas digitales y cambiar percepciones culturales sobre la género.
En 2013, tras la difusión no consentida de su contenido íntimo sexual, Olimpia Coral Melo inició un movimiento que culminó en la Ley Olimpia, un conjunto de reformas legislativas pioneras contra la violencia digital. Esta ley reconoce como delito la difusión, producción o almacenamiento de imágenes íntimas sin autorización, extendiéndose incluso a contenidos alterados por inteligencia artificial. "La Ley Olimpia es un movimiento político que busca que no haya una sola víctima más de violencia digital", afirmó Coral durante su aparición en Café Milenio.
Coral destacó los desafíos en la aplicación de la justicia, como la impunidad y la dificultad para obtener pruebas, así como la responsabilidad opaca de empresas como Meta. "¿Quién tiene el pack más grande del mundo? Mark Zuckerberg", cuestionó, refiriéndose a los 'grupos de packs' como mercados de explotación sexual digital. La ley ha influido en normativas de 39 países y a nivel federal en México ya cubre alteraciones digitales.
En su experiencia personal, Coral relató cómo transformó su trauma en activismo: "Hoy mi única justicia es algorítmica, porque cada vez que buscas mi nombre ya no soy la 'Gordibuena de Huauchinango', sino Olimpia la de la Ley". Comentó el caso de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien sufrió abuso sexual, violencia mediática y revictimización digital, pese a su petición explícita de no difundir el material.
Coral llamó a los hombres a participar en el cambio social basado en la "no toxicidad", viendo a las mujeres como aliadas y no amenazas. Su labor subraya que lo digital es real y transgrede derechos humanos, urgiendo a la sociedad a erradicar la normalización de la pornografía no consentida.