TVLine nombró a Oscar Isaac y a Carey Mulligan como los intérpretes de la semana por sus interpretaciones de Josh y Lindsay en el sexto episodio de la segunda temporada de BEEF, la serie de Netflix. El episodio, titulado 'Those Blue Remembered Hills' y emitido el 16 de abril, mostró la creciente tensión del divorcio de la pareja. Sus crudas interpretaciones humanizaron a sus imperfectos personajes en medio de revelaciones personales.
En 'Those Blue Remembered Hills', Josh y Lindsay, interpretados por Isaac y Mulligan, atraviesan un matrimonio en ruinas marcado por disputas sobre publicaciones en redes sociales y temas financieros. La tensión alcanza su punto máximo cuando Josh se entera de que Lindsay ha consultado a un abogado y se niega a firmar una extensión de contrato antes del divorcio. Lindsay responde con furia, insultándolo y amenazando con tener aventuras en un club, tal como lo retrata Mulligan en una explosiva actuación que mezcla desesperación, dolor y rabia. TVLine elogió la forma en que los actores capturaron la transición de una separación amistosa a un conflicto abierto. Las escenas posteriores ofrecen profundidad emocional. Josh, bajo los efectos del bufo durante un encuentro con Austin, alucina con sus antiguas amantes y su madre fallecida. Isaac transmite cómo el amor puro se transforma en terror, lo que culmina en un monólogo desgarrador: él 'ya ni siquiera sabía cómo mantenerse en pie', revelando el peso de la vida sobre sus vulnerabilidades. Mulligan brilla cuando Lindsay se confiesa con Ashley mientras beben champán, admitiendo que su matrimonio, una fuente de sentido para su vida, era una farsa. Su expresión abatida subraya la frase: 'Porque, ¿entonces qué? Tienes 40 años sin la más mínima idea de quién eres'. TVLine señaló que las interpretaciones logran que estos personajes, 'esnobs y emocionalmente manipuladores', resulten empáticos y humanos. Una mención honorífica fue para Ramón Rodríguez por su sobria pero poderosa interpretación de Will Trent mientras llora la muerte de su mentora Amanda Wagner en Will Trent, transmitiendo una pérdida interiorizada y una creciente ira hacia un posible sucesor.